Las aéreas españolas encabezan las quejas de los usuarios europeos, según un informe de la Red de Centros Europeos de Consumidores (ECC, en inglés), una organización que recoge la información sobre quejas de pasajeros de avión en los 27 países de la Unión Europea.
En los seis primeros puestos se encontraría España, con un aumento del 200%; un 189% en Irlanda; el138% en Francia; 98% en Alemania;16% en Italia y 11% en Reino Unido. Por nacionalidad de los usuarios, irlandeses, suecos, alemanes, españoles, italianos y belgas son también quienes mayores denuncias realizan.
En 2006, las reclamaciones registraron un incremento del 96% con respecto a 2005. De los 4.901 contactos que los usuarios establecieron con los distintos centros de la Red Europea, 1.928 peticiones de información y 2.979 quejas y pleitos. En ambos casos la preocupación más frecuente tuvo que ver con el equipaje..
Por lo que respecta a la petición de información en 2006, el 22% de los casos se debió a cuestiones relativas al equipaje; el 16%, a retrasos de vuelos; el 15%, a cancelaciones, y el 4%, a la denegación de embarque.
En el caso de las quejas, el 33% de los casos se debió a cuestiones relativas al equipaje; el 26%, a cancelaciones; el 16% a retrasos de vuelos, y el 7%, a la denegación de embarque.
Vulneración de los derechos de los pasajeros
Con motivo del estudio, la Comisión europea ha señalado que "la legislación sobre los derechos de los pasajeros de avión no se respeta plenamente". En un comunicado, especifica que el reglamento comunitario "guarda relación con los casos en que un vuelo es cancelado, se retrasa o a un pasajero se le deniega la subida al avión en según qué casos", señala, sin entrar en cuestiones como la pérdida de equipajes, una de las más destacadas por los usuarios.
En este sentido, el portavoz de Transportes del Ejecutivo comunitario, Michele Cercone, afirma que las cuestiones relacionadas con el equipaje están cubiertas por la Convención de Montreal, un tratado internacional que busca dar los mismo derechos a los pasajeros de todo el mundo. No es el caso de la regulación europea, que no tiene en cuenta este aspecto ni lo hará en el futuro próximo. Sin embargo, como señala Cercone, "de momento no hay intención de cambiarla de ninguna manera".









