España logró consolidarse como el segundo destino del turismo mundial de reuniones durante 2003, por detrás de EE.UU, según las conclusiones del informe Meture que realiza TurEspaña. El impacto económico de esta actividad ascendió a 2.900 millones de euros, fruto de los 18.566 eventos celebrados, que atrajeron a cerca de tres millones de participantes.









