Thomas Cook ha concluido el primer semestre de su ejercicio fiscal, comprendido entre el 1 de octubre de 2011 y el 31 de marzo de 2012, con unas pérdidas antes de impuestos de 410,3 millones de euros. Esta cifra representa un incremento del 40,9% respecto al mismo periodo del año anterior, cuando registró un balance negativo de 291,1 millones de euros.
La deuda del grupo turístico británico también aumenta en relación al primer semestre de su anterior ejercicio fiscal, ascendiendo a 1.737,7 millones de euros desde 1.368 millones, lo que implica una subida del 27%. Esta evolución contrasta con la recuperación de los ingresos en los seis primeros meses del año. Según los datos proporcionados por Thomas Cook, las ventas globales crecen un 2,5%, pasando de 4.288,7 millones de euros a 4.395,5 millones.
Pese a reconocer que el primer semestre "ha sido difícil", el grupo turístico destaca la mejora de su posición financiera. Al respecto, su todavía director ejecutivo, Sam Weihagen, que será reemplazado por Harriet Green el 30 de julio, explica que "se ha producido un cambio significativo para el grupo".
Confían en la reactivación del negocio
"A principios de mayo cerramos el acuerdo con las entidades financieras para tener una financiación más flexible", detalla. "Esto, combinado con la venta de Thomas Cook India y de algunos de nuestros aviones, así como la eliminación de otros activos no esenciales, proporciona a Thomas Cook una plataforma financiera mucho más fuerte", prosigue. Gracias a ello, Weihagen confía en que "se pueda reactivar nuestro negocio, recuperar la rentabilidad y reducir la deuda", pudiendo así "proporcionar una fantástica experiencia de vacaciones a nuestros clientes".
De cara a la temporada de verano, las reservas en Reino Unido se reducen un 8%, si bien la capacidad ha experimentado un recorte del 12%. En Europa Central, su filial alemana "está obteniendo excelentes resultados", con un 2% más de ventas, mientras que sus márgenes se mantienen estables "a pesar de la competencia en el mercado", informan. Finalmente, en Europa Occidental las reservas caen un 10%, mientras que en el norte del continente disminuyen un 6%.