«La cruda realidad ha refutado la propaganda en defensa de un proyecto que, según políticos y empresarios, estaba destinado a devolver con creces su coste. El Govern de Jaume Matas y el Ayuntamiento de Catalina Cirer promovieron una costosa construcción sin analizar la demanda real de grandes congresos.
Peor todavía es la actuación del principal adjudicatario de las obras, el Grupo Barceló, que pidió en abril de este año la nulidad del contrato. Asumir el coste y el riesgo de la inversión es parte de la función empresarial, algo que debe hacerse desde un principio y no a posteriori.
Según UPyD, todas las partes han ignorado los criterios fundamentales que deben regir las infraestructuras promovidas por organismos públicos: su función, su necesidad y su coste. No solamente abundan en Palma instalaciones que ya ofrecen la posibilidad de organizar congresos (Auditorium, Hotel Melià Victoria, Royal Cristina, Valparaíso, etc.) de mayor o menor envergadura, sino que la demanda de instalaciones para llevar a cabo grandes congresos con aforo para 2.500 personas es muy reducida como para que la construcción del Palacio de Congresos sea rentable.
El mero hecho de que ningún empresario quiera sustituir al Grupo Barceló ya pone de manifiesto la rentabilidad de la operación. En conjunto, se trata de un episodio más de la obstinación con la que unos y otros se aferran al milagro de la obra pública. Es otro fracaso político y empresarial de primera magnitud.
Negociaciones actuales
Se desconocen a día de hoy los términos de las últimas negociaciones entre las partes implicadas. A pesar de las palabras tranquilizadoras de Aina Calvo, todo apunta a un nuevo fiasco de los que se solventan con grandes cantidades de dinero público, a falta de otros inversores privados.
Los ciudadanos de Baleares tienen motivos para temerse lo peor: la aplicación, a costa de su bolsillo, del último recurso con el que los malos políticos y empresarios cubren su incompetencia. La finalización de las obras empeoraría así el tremendo lastre en forma de deuda acumulada que arrastra ya la comunidad balear».










