La situación de las empresas de Jale se califica como "claramente coyuntural ya que la situación patrimonial es sólida", como han señalado fuentes de la compañía. Tanto la inmobiliaria como la constructora han presentado, ante el Juzgado de lo Mercantil de Cádiz, la solicitud de un concurso de acreedores.
Las compañías prevén intensificar sus esfuerzos en un "ambicioso plan de desinversión" en activos inmobiliarios, consistente básicamente en suelo residencial y terciario, así como hoteles, que "permita disminuir su deuda con las entidades financieras y garantizar la continuidad de las actividades afectadas por esta decisión", subraya el Grupo.
Venta de activos hoteleros para aumentar la liquidez de la empresa
El anuncio de suspensión de pagos se suma a otras operaciones recientes de la compañía para aumentar la ‘caja’ del Grupo. A mediados de febrero, Jale cerró con el BBVA una operación de venta del Hotel Monasterio de San Miguel, en Cádiz, por 24 millones de euros. No obstante, la compañía mantiene la gestión del establecimiento, "asegurando la continuidad" de su plantilla.
Según el Grupo, la transacción responde a una "operación sencilla y bastante usual", permitiendo una "buena dosis de liquidez y financiación para la empresa", además de la opción de recompra que se ha firmado con el banco. Aunque Jale se ha desprendido de uno de sus ‘buques insignia’, la cadena mantiene la propiedad del Hotel Incosol, de Marbella, comprado el pasado mes de marzo por 50 millones de euros y proyecta su segundo Incosol (especializado en tratamientos de belleza), en Cáceres.




