El crucero fluvial es un producto con un notable atractivo, al concebirse como un hotel flotante donde alojarse (para comer, dormir y asearse), que llega hasta el corazón mismo de ciudades y destinos, posibilitando hacer circuitos singulares trazados a partir de los cauces de grandes ríos navegables. La programación más reconocible del crucerismo fluvial europeo es probablemente el crucero fluvial por el Sena desde y hasta París, pero CroisiEurope ofrece una amplia oferta de 40 cruceros en una programación que incluye cruceros temáticos y que se extiende hasta al Mekong en Vietnam, con una treintena de barcos propios y casi un cuarto de millón de clientes al año.
La estrategia comercial de los cruceros fluviales pasa por incorporarse a las programaciones de turoperadores especializados y de grandes viajes (Politours ha sido pionero e impulsor de este producto, como de tantos otros) como el caso de Kuoni, y por establecer acuerdos con grandes y medianas redes minoristas de agencias, como Nautalia.
Y su mayor atractivo comercial es que no solo comisionan la venta del crucero, sino también las excursiones, a diferencia del crucero marítimo.









