ENEKO RUFINO
CGO DE KEEP IN TAX
El turismo español ha demostrado una extraordinaria capacidad para adaptarse a los cambios. Ha superado crisis económicas, transformaciones tecnológicas, nuevas exigencias de los viajeros y una competencia internacional cada vez más intensa.
Sin embargo, en un entorno donde la rentabilidad es un factor crítico, muchas empresas siguen pasando por alto una herramienta que permite mejorar resultados económicos mientras se impulsa la innovación en España: el Tax Lease de I+D+i.
A pesar de llevar años respaldado por la normativa española, sigue siendo un gran desconocido para buena parte del tejido empresarial. Y, cuando se habla de él, a menudo se hace desde conceptos técnicos o complejos que dificultan entender su verdadero potencial.
La realidad es mucho más sencilla.
Convertir impuestos en rentabilidad
Toda empresa rentable paga impuestos. Es una consecuencia natural de la actividad económica.
El Tax Lease permite que una parte de esa carga fiscal se transforme en una inversión con retorno económico, mediante la financiación de proyectos de investigación, desarrollo e innovación realizados en España.
La empresa no tiene que desarrollar esos proyectos ni convertirse en experta en tecnología. Simplemente participa en estructuras reguladas por la legislación vigente que canalizan recursos hacia iniciativas innovadoras y generan un incentivo fiscal para el inversor.
El resultado es doble: se contribuye al desarrollo tecnológico del país y, al mismo tiempo, se obtiene una rentabilidad asociada al ahorro fiscal generado por la operación.
Una herramienta especialmente interesante para el turismo
El sector turístico español se encuentra en un momento decisivo.
La digitalización, la inteligencia artificial, la sostenibilidad, la eficiencia energética o la personalización de la experiencia del cliente están redefiniendo la competitividad de empresas y destinos.
Sin embargo, no todas las compañías tienen la dimensión o la estructura necesaria para desarrollar proyectos propios de I+D+i.
Precisamente por eso el Tax Lease resulta especialmente atractivo. Permite participar en la financiación de la innovación española sin asumir la complejidad técnica de gestionarla directamente.
Para muchas empresas turísticas supone una alternativa eficiente para optimizar su fiscalidad mientras apoyan proyectos que contribuyen al avance tecnológico y económico del país.
Seguridad jurídica y previsibilidad
Uno de los aspectos que más valoran las compañías que analizan este tipo de operaciones es la seguridad jurídica.
El Tax Lease de I+D+i no se basa en interpretaciones agresivas ni en fórmulas fiscales controvertidas. Se trata de un mecanismo expresamente contemplado por la legislación española y respaldado por procedimientos de certificación que permiten validar previamente la naturaleza innovadora de los proyectos.
Esto proporciona un elevado grado de certidumbre sobre los efectos fiscales de la operación y permite a las empresas planificar con anticipación.
En un contexto económico donde la previsibilidad tiene un valor creciente, este aspecto resulta especialmente relevante.
Más allá de la fiscalidad
Las compañías ya no son evaluadas únicamente por sus resultados financieros.
Clientes, inversores, empleados y administraciones públicas observan cada vez más el impacto que generan en la sociedad.
Participar en la financiación de proyectos de innovación supone también una forma de contribuir al desarrollo científico y tecnológico de España, reforzando los compromisos de sostenibilidad, responsabilidad corporativa e innovación que muchas empresas han incorporado a sus estrategias.
Es una decisión que combina rentabilidad económica e impacto positivo.
Una oportunidad que merece ser analizada
El turismo español ha demostrado históricamente una enorme capacidad para identificar oportunidades antes que otros sectores.
El Tax Lease de I+D+i representa una de esas oportunidades que todavía no han alcanzado el nivel de conocimiento que probablemente merecen.
No se trata únicamente de pagar menos impuestos. Se trata de utilizar parte de esos recursos para impulsar la innovación, generar retorno económico y contribuir al fortalecimiento de la competitividad del país.
Y eso, en un sector acostumbrado a reinventarse constantemente, es una conversación que merece la pena tener.