Los datos de la evolución de los default de 2011 ponen a las claras que la alarma esgrimida por IATA para acortar el pago del BSP es absolutamente injustificada. Las agencias no son, en absoluto, un sector de riesgo, ante el que proveedores como las aerolíneas deban protegerse, endureciendo unas condiciones de pago ya por si draconianas. Por el contrario, son los consumidores (y los agentes de viajes como sus más eficaces valedores) quienes han de ser protegidos ante las quiebras de compañías —como Spanair o Air Comet— que vendieron billetes a sabiendas de que iban a suspender operaciones mientras, para colmo, IATA se niega a devolver el importe de estos billetes no volados a las agencias y sus clientes.

