Según subraya, se debe apostar de forma decidida por la intermodalidad, posibilitando la conexión entre la alta velocidad ferroviaria y el avión, lo que a su juicio es "
la gran asignatura pendiente". En este sentido, recuerda que instituciones como la Comisión Europea, BusinessEurope o CEOE, entre otras, "defienden la integración de la aviación en el transporte intermodal y la buena conexión de los aeropuertos con otros medios de transporte".
Por detrás de los grandes aeropuertos de Europa
Para Belausteguigoitia, la conectividad entre ambos modos de transporte "proporcionaría a Renfe
un volumen adicional de viajeros, reforzaría la competitividad aeroportuaria y la condición de hub de Barajas y
reportaría amplios beneficios a los usuarios". Además, explica que esto ya existe en los aeropuertos más importantes de Europa. En el caso concreto de Francia, en 2014 un total de 3,3 millones de pasajeros utilizaron el tren de alta velocidad, conocido como TGV, para conectar con el aeropuerto Charles de Gaulle.
En países europeos donde se ofrece la opción de
billete único alta velocidad y avión se está experimentando un crecimiento de esta modalidad. Según SNCF, la operadora ferroviaria de Francia, en 2015 un total de 315.000 viajeros optaron por este servicio bimodal, con un aumento del 3% respecto al año anterior.