La compañía especializada en gestión de viajes corporativos Aervio asegura que todavía queda pendiente el retorno de unos 3.000 ciudadanos, según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores.
En este contexto, Martín Elizalde, responsable del departamento de Soporte de Aervio, ha alertado sobre la “falta de información por parte de las compañías aéreas” y sugiere que los pasajeros que tienen que regresar estén en “contacto permanente” con los consulados correspondientes. También aconseja a los ciudadanos “no trasladarse a los aeropuertos para esperar allí puesto que rompen el confinamiento sin saber si podrán viajar y tampoco es lo más adecuado, además del estrés y la angustia que les puede generar esta situación”.
“En el caso de estas repatriaciones, se tiene que tener en cuenta que no se trata de vuelos regulares sino de vuelos especiales que las compañías aéreas acuerdan poner en marcha con cada uno de los Gobiernos”, explica Elizalde, y especifica que “el problema radica en que las compañías informan con muy poco plazo a los perjudicados y muchas veces, estos no llegan a saber a tiempo que hay un vuelo disponible y, cuando contactan con la empresa, quizás ya es tarde, el vuelo ya salió o el cupo está lleno”.
El técnico experto de Aervio comenta que, aunque “existe muy buena voluntad por parte de todos”, estamos viviendo una “fuerte desinformación por parte de algunas aerolíneas”, por lo que insiste en que la mejor manera de tener información fidedigna y rápido es contactando con las embajadas o los consulados de España en los respectivos países donde se encuentre el viajero que tiene que regresar.
Estancias y dietas, a cargo del perjudicado
Otra de las preocupaciones de los ciudadanos españoles que están en el extranjero es quién se responsabiliza de los gastos de estancias y dietas que están teniendo que sufragar mientras esperan la activación de algún vuelo de rescate. Al respecto, Martín Elizalde comenta que “los viajeros se quejan de que las opciones de regreso a su país sean limitadas y que tengan que pagar los vuelos de regreso a España de su bolsillo, ya que en algunos casos es de un precio elevado”. Además, destaca que “el problema es aún mayor porque tienen que asumir los costes que les implica el alojamiento y las comidas durante los días que esperan esa repatriación”.
En situaciones normales, “si la aerolínea cancela el vuelo tiene que hacerse cargo de estancia y dietas, pero durante el estado de alerta las aerolíneas no lo están consiguiendo cumplir al 100%”, remarca Elizalde.