Las claves identificadas para mejorar el destino ibérico son la mejora de las infraestructuras de comunicación, la capacitación tecnológica y la segmentación de clientes
El objetivo en el mayor encuentro profesional de turismo rural celebrado en Europa ha sido analizar las oportunidades conjuntas de España y Portugal como destino ibérico y la conclusión es clara: existe una realidad en marcha, con conexiones entre el sector privado de ambos mercados y una respuesta institucional hispano-lusa de colaboración con la voluntad de crear un marco propicio para tejer redes de trabajo conjuntas. Prueba de ello es la presencia de la Secretaria de Estado de Turismo de Portugal, Ana Mendes Godinho, y el Secretario de Estado de Valorización de Interior, João Paulo Catarino, que mostraron su apoyo al Sector, mencionando medidas concretas para potenciar el consumo de turismo rural en los próximos años.
El evento, organizado por EscapadaRural.com, contó con la colaboración de Aldeas Históricas de Portugal y el municipio de Sabugal, que ejercieron como anfitriones, y el apoyo institucional de Turismo Centro y Turismo de Portugal. Por primera vez en sus seis años de vida, el congreso introdujo la figura del territorio invitado que ostentó la Comunidad Autónoma de Extremadura, representada por su director general de Turismo, Francisco Martín, que participó en una ponencia sobre alianzas territoriales. Martín hizo hincapié en la necesidad de tener “un producto top de turismo rural para así poder atraer nuevos empleos”, además de apuntar a la “hospitalidad y la sostenibilidad’ como valores a tener en cuenta para conquistar y mantener el turismo en los destinos.
Las claves para conquistar el cliente extranjero
Gracias a más de 40 ponentes de diferentes ámbitos en el Congreso se plantearon algunas vías para encontrar sinergias entre ambos territorios y ofrecer una oferta atractiva que seduzca al turista extranjero. En esta línea, representantes de la administración portuguesa y española, así como de la Federación EUROPARC, expusieron casos de éxito en cuanto a proyectos interterritoriales. Los ponentes subrayaron la importancia de aunar esfuerzos entre ambos países para posicionar a la península Ibérica como un destino rural atractivo a nivel mundial, sobre todo para los viajeros de mercados lejanos que ven en el destino ibérico una oferta de naturaleza, ocio y cultura, e incluso un punto de encuentro para familias y amigos dispersos en distintas partes del mundo, como es el caso del turista israelí.
Por su parte, la directora ejecutiva de Aldeas Históricas de Portugal, Dalila Dias, explicó la formación de alianzas territoriales en las que se basa el proyecto que dirige y su propósito de formar redes con España para expandir aún más esta ruta y atraer viajeros de ambos países. “Queremos ir más lejos y sabemos que con España lo lograremos gracias a nuestros vínculos históricos y culturales”, dijo en su intervención en la mesa ‘Alianzas territoriales, casos de éxito’.
Retos inmediatos del turismo rural ibérico
Los retos del concepto ‘smartrural’ cobraron también protagonismo. Los gobiernos de ambos países están adquiriendo compromisos concretos para que las zonas rurales avancen hacia la digitalización, pese a que en los núcleos rurales de España y Portugal es frecuente todavía encontrar zonas con muy poca accesibilidad a Internet. Esta mesa de debate abordó esta cuestión desde diferentes puntos de vista, teniendo en cuenta que el turismo es una actividad muy transversal y con impacto económico directo en el territorio.
Otros elementos fueron destacados como esenciales para crecer juntos son la mejora de las infraestructuras de transporte y acceso entre ambos países; la comunicación segmentada al usuario por subsegmentos de oferta, poniéndose el énfasis en que no todo vale para todos; las pequeñas alianzas de propietarios de negocios (alojamientos, turismo activo, gastronomía,…) para trabajar de forma conjunta en nuevas oportunidades, no solo como destino ibérico, sino también en entornos locales específicos de cada país; y la búsqueda de nichos como el mindfulness, ante la enfermedad de estrés existente en el siglo XXI, para proponer una oferta de relax y desconexión.