Tanto en Ifema como en la Fira, crece la preocupación de unas cúpulas estrechamente ligadas a los partidos políticos en las instituciones feriales de Madrid y Barcelona, tanto o más por su futuro personal, que por los riesgos de la nueva gestión que puedan impulsar desde la izquierda radical. El Turismo en general, y el MICE en particular, están a la espectativa de los nuevos gestores. Y tampoco ocultan su preocupación porque estos partidos emergentes apliquen el modelo que tanto han cuestionado, situando también en estos cargos a políticos, aplicando idearios partidistas allí donde se necesita profesionalidad. Se impone la definitiva erradicación de esta nociva estrategia, consistente en utilizar estos cargos para acomodar o contentar a políticos del partido, en lugar de elegir excelentes profesionales.

