En la actualidad Marruecos recibe en torno a seis millones de turistas al año que pueden dividirse, según Garrigues, en "dos grupos principales": marroquíes residentes fuera del país y extranjeros que practican lo que puede denominarse ‘turismo cultural de baja calidad’, centrado en los circuitos históricos de las Ciudades Imperiales. En el segundo grupo, el de los extranjeros, la tasa de retorno es "muy baja", aproximadamente del 10%.
En este sentido, el gobierno del país ha puesto en marcha un proyecto para explotar los recursos turísticos del país, en el que destaca el ‘Plan Azur’ que consiste en la construcción de seis ciudades de vacaciones en los siguientes emplazamientos: Saidia, situada en Berkane; Lixus, en Larache; Mazagan, en El Jadida; Mogador, en Essaouira; Taghazout, en Agadir y la Playa Blanca, en Guelmim.
Para conseguir llevar a cabo esta iniciativa, el gobierno ha puesto en marcha subvenciones, a las que acceden las inversiones que se realicen en el sector turístico y que cumplan, según Garrigues, "uno o varios de estos requisitos": ser de un importe igual o superior a 200 millones de dirhams (algo menos de 20 millones de euros); crear un número de puestos de trabajo igual o superior a 250; implantarse en una de las provincias y prefecturas mencionadas en el Decreto 2-98-520, que se concentran en el norte (antiguo protectorado español) y en el Sáhara Occidental; asegurar la transferencia de tecnología y contribuir a la preservación del medio ambiente.
Ventajas fiscales
Igualmente, el gobierno del país ha ofrecido una serie de ventajas fiscales entre las cuales destaca que las empresas hoteleras tienen derecho a una exención del Impuesto sobre Sociedades sobre el volumen de operaciones realizado en divisas debidamente repatriadas, una exención que es total durante cinco años a contar desde el de realización de la primera operación de alojamiento efectuada en divisas.
En resumen, según han indicado desde el bufete de abogados, Marruecos ha mostrado "una voluntad importante de desarrollo de su sector turístico, que sin duda dará sus frutos en los próximos años" aunque "sería deseable" que esta acción de gobierno "se completase con otras medidas en las que se trabaja desde hace años pero que no acaban de ver la luz", como el régimen especial de las inversiones en el sector llamado ILVT, (immobilier locatif à vocation touristique – inmuebles en alquiler con vocación turística), que prevé nuevas ventajas fiscales.
Puede encontrar el artículo completo en el número 38 de la revista de CEHAT.









