Melilla y Tenerife Sur encabezaron los mayores porcentajes de retrasos
La Semana Santa de 2026 registró un notable aumento de los retrasos en el transporte aéreo en Europa, con un 33,5% de los vuelos afectados por demoras superiores a 15 minutos, frente al 26,6% del mismo periodo de 2025, según datos de Flightright. Este incremento de casi siete puntos porcentuales supone un crecimiento relativo del 26% respecto al año anterior.
El deterioro de la puntualidad se produjo en un contexto especialmente complejo para la aviación, marcado por la huelga del personal de tierra en varios aeropuertos españoles y por las alteraciones del tráfico aéreo internacional derivadas del conflicto en Oriente Medio, que obligaron a desviar rutas y generaron retrasos en cadena.
Algunas aerolíneas presentaron cifras especialmente elevadas de incidencias. Entre ellas, TUI alcanzó un 62,3% de vuelos retrasados, seguida de Air Europa con un 47,8%, Transavia con un 46,6% y Air France con un 42,1%, todas ellas superando el umbral del 40%.
En cuanto a infraestructuras, los aeropuertos también reflejaron esta tendencia negativa. Melilla y Tenerife Sur encabezaron los mayores porcentajes de retrasos, aunque la situación se extendió a grandes instalaciones como Málaga, Valencia o Bilbao. Incluso los principales hubs del país registraron un empeoramiento, con Madrid alcanzando el 34,8% y Barcelona el 34,5%.
Reforma de la normativa
Este escenario adquiere especial relevancia en un momento clave para la regulación europea, ya que el próximo 20 de abril se iniciará en Bruselas la fase decisiva para la reforma del reglamento de derechos de los pasajeros aéreos, tras más de una década de debate desde su propuesta inicial en 2013.
El proceso de negociación entre el Parlamento Europeo y el Consejo se prolongará previsiblemente durante varias semanas, con fecha límite fijada en el 15 de junio. Si no se alcanza un acuerdo en ese plazo, la propuesta será rechazada, lo que añade presión a unas conversaciones especialmente sensibles para el sector.
Desde Flightright advierten de que algunas de las propuestas en discusión podrían suponer un debilitamiento de los derechos actuales, especialmente en aspectos como los umbrales de retraso, las compensaciones económicas o la definición de circunstancias extraordinarias, lo que podría afectar tanto a la protección de los pasajeros como a los incentivos para mejorar la puntualidad en el transporte aéreo.