Las reservas hoteleras para la temporada estival continúan mostrando una evolución positiva y apuntan a un posible verano de récord para el sector. Entre junio y septiembre, las reservas han aumentado un 11,5% y los precios medios un 9,7% respecto al mismo periodo del año pasado, según el informe Hotel Booking Trends elaborado por SiteMinder, plataforma especializada en captación de huéspedes y gestión de ingresos hoteleros.
A las puertas de la operación salida de mediados de julio, el estudio sitúa al turismo nacional como uno de los principales motores de la temporada. Una de cada tres reservas registradas para este verano corresponde a viajeros españoles, una tendencia que diferencia a España del resto de Europa. Mientras que la cuota de reservas nacionales apenas aumenta un 0,2% de media en los países del entorno, en España crece 3,8 puntos porcentuales respecto al verano de 2025, lo que, según la compañía, contribuye a reforzar la estabilidad del sector al reducir la dependencia de la demanda internacional, más expuesta a posibles cancelaciones derivadas del contexto geopolítico.
Cambios de hábito
El informe también refleja un cambio en los hábitos de planificación de los viajeros. Las reservas se realizan con una media de 161 días de antelación, frente a los 158 días registrados el verano pasado, mientras que la estancia media se mantiene estable en 3,2 noches, en línea con los datos de 2025.
Asimismo, septiembre continúa consolidándose como una prolongación de la temporada alta. Las reservas para ese mes registran un incremento del 11,2% respecto al mismo periodo del año anterior, lo que confirma la progresiva desestacionalización de la demanda y el creciente interés por viajar fuera de los meses tradicionales de vacaciones.
La directora de SiteMinder para España, Tamara Jiménez, señala que los hoteles mejor posicionados para aprovechar la temporada son aquellos capaces de anticiparse a la evolución de la demanda y adaptar su estrategia en tiempo real. En este sentido, destaca el papel de la tecnología para disponer de información actualizada y ajustar las políticas de ingresos y distribución en función del comportamiento del mercado.