El 34% de los turistas señaló que sería menos probable que visitara Estados Unidos en los próximos dos o tres años si se introducen los cambios propuestos
Los cambios propuestos en el programa ESTA (Electronic System for Travel Authorization) de Estados Unidos, que exigirían una revisión de información de los viajeros en redes sociales, podrían tener un impacto negativo directo sobre la demanda de viajes internacionales y sobre la economía turística del país, según una nueva investigación del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) en colaboración con GSIQ y Oxford Economics.
El estudio advierte de que la aplicación de esta medida podría traducirse en una pérdida potencial de hasta 157.000 empleos, una cifra equivalente al número de puestos de trabajo que la economía estadounidense suele generar en un trimestre. El análisis se basa en una encuesta realizada en varios países a viajeros de mercados elegibles para el programa ESTA, combinada con un modelo detallado de impacto económico.
La investigación revela que el nivel de conocimiento sobre el posible cambio normativo ya es elevado. En concreto, el 66 % de los encuestados afirmó estar al tanto de la propuesta, lo que sugiere que, de materializarse, los efectos sobre la percepción y el comportamiento de los viajeros se producirían de forma rápida.
Según los resultados, uno de cada tres viajeros internacionales, el 34 %, señaló que sería menos probable que visitara Estados Unidos en los próximos dos o tres años si se introducen los cambios propuestos. Frente a este dato, solo el 12 % afirmó que tendría una mayor disposición a viajar al país, lo que refleja una caída neta significativa en la intención de viaje.
Más allá del impacto en la demanda, el estudio pone de relieve un deterioro en la percepción del destino. Una parte relevante de los encuestados considera que la medida haría que Estados Unidos se percibiera como un país menos acogedor y atractivo tanto para los viajes de ocio como de negocios, y la mayoría no cree que el cambio mejore su seguridad personal al viajar.
En términos comparativos, la política de entrada propuesta para Estados Unidos se percibe como más restrictiva que la de otros grandes destinos competidores como el Reino Unido, Japón, Canadá o Europa Occidental, lo que situaría al país en una posición de desventaja dentro del mercado turístico global.
Escenario de alto impacto
El modelo económico del WTTC estima que, en un escenario de alto impacto, Estados Unidos podría recibir hasta 4,7 millones menos de llegadas internacionales en 2026, lo que supondría una caída del 23,7 % de los visitantes procedentes de países con programa ESTA. Esta reducción se traduciría en pérdidas de hasta 15.700 millones de dólares en gasto turístico y en un impacto negativo de 21.500 millones de dólares en el PIB del sector.
La presidenta y consejera delegada del WTTC, Gloria Guevara, advirtió de que “la seguridad fronteriza es fundamental, pero los cambios de política previstos perjudicarán la creación de empleo”, y subrayó que “incluso modificaciones modestas en el comportamiento de los visitantes pueden tener consecuencias económicas reales en un mercado global altamente competitivo”. El WTTC ha instado a las autoridades estadounidenses a evaluar cuidadosamente esta medida, recordando que el turismo es un motor clave de la economía, el empleo y la conectividad internacional del país.











