España presenta un riesgo de automatización inferior a la media de la OCDE
La inteligencia artificial no eliminará la mayor parte del empleo turístico en España, sino que aumentará y transformará muchas de sus tareas, especialmente en actividades ligadas a la atención al cliente, la restauración, la gestión operativa y los servicios vinculados al viaje. Así lo concluye el informe ‘Inteligencia artificial y mercado de trabajo en España. Exposición ocupacional, efectos sobre el empleo y adopción empresarial’ del centro de análisis Funcas, que sitúa al turismo y a los servicios entre los sectores donde predominarán los efectos de complementariedad frente a la sustitución directa de trabajadores.
El estudio señala que entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores en España verán reforzada su productividad gracias a la IA, especialmente en ocupaciones relacionadas con servicios de restauración, comercio y atención al público, ámbitos estrechamente ligados a la actividad turística. En estos perfiles, la tecnología actuará como apoyo operativo y de gestión, permitiendo automatizar tareas repetitivas mientras los profesionales mantienen funciones clave vinculadas a la experiencia del cliente.
En el caso concreto del turismo, el informe identifica aplicaciones directas en asistencia al cliente, optimización de inventarios, planificación operativa y mejora de procesos de gestión. Estas herramientas permitirán a hoteles, agencias, aerolíneas y empresas de restauración incrementar eficiencia sin prescindir necesariamente de personal, reforzando un modelo donde la interacción humana continúa siendo un elemento diferencial del sector.
La investigación destaca además que España presenta un riesgo de automatización inferior a la media de la OCDE debido al peso que tienen las tareas interpersonales y físicas dentro de su estructura laboral, un factor especialmente relevante en industrias como el turismo y la hostelería. El documento sitúa el riesgo real de automatización en el 5,9%, frente al 12% de media internacional, lo que modera el posible impacto negativo sobre el empleo.
Al mismo tiempo, el informe subraya que la adopción empresarial de inteligencia artificial en España se está acelerando de forma notable. La implantación de IA en empresas pasó del 12,4% en 2023 al 21,1% en el primer trimestre de 2025, mientras que el sector servicios registra ya una adopción del 25,7%, consolidándose como uno de los principales motores de transformación tecnológica.
Transformación desigual
El documento también advierte de que la transformación será desigual según perfiles y niveles de cualificación. Las ocupaciones administrativas y técnicas son las más expuestas a sustitución, mientras que los puestos vinculados a la relación directa con el cliente muestran una mayor capacidad de adaptación y complementariedad. En paralelo, las ofertas de empleo que requieren competencias en IA se multiplicaron por 7,8 entre 2018 y 2024, reflejando la aparición de nuevos perfiles profesionales vinculados a la tecnología y la gestión de datos.
En términos globales, el escenario central del estudio estima una destrucción bruta de entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en la próxima década, aunque compensada parcialmente por la creación de 1,61 millones de nuevas ocupaciones vinculadas a la IA. El saldo neto se situaría en torno a 400.000 empleos menos, muy lejos de los escenarios de sustitución masiva que se plantean en algunos debates sobre automatización.
El informe insiste en que la clave estará en la velocidad de adaptación de trabajadores y empresas. En sectores como el turismo, donde la experiencia, la personalización y la atención humana continúan siendo fundamentales, la IA aparece más como una herramienta de apoyo que como un sustituto completo del empleo. Las tareas evolucionarán hacia modelos más digitales y eficientes, pero manteniendo un fuerte componente relacional y experiencial.
España afronta esta transición desde una posición relativamente sólida, apoyada en niveles récord de empleo y en una estructura económica donde los servicios presenciales siguen teniendo un peso determinante. No obstante, la necesidad de impulsar programas de formación y digitalización empresarial serán fundamentales para evitar que la brecha tecnológica genere desigualdades entre grandes compañías y pequeñas empresas, especialmente en industrias estratégicas como el turismo y la hostelería.