Más del 70% de los usuarios reconocen que sus recomendaciones han influido de forma importante en alguna decisión
La irrupción de la IA está transformando progresivamente la forma en que los viajeros planifican y organizan sus desplazamientos. Sin embargo, a diferencia de otras revoluciones tecnológicas que modificaron rápidamente los hábitos de consumo, la adopción de estas herramientas en el ámbito turístico está avanzando de manera más gradual. Los viajeros muestran interés, curiosidad y una creciente predisposición a utilizar soluciones basadas en IA, aunque continúan confiando en fuentes tradicionales como las agencias de viajes, las opiniones de otros usuarios y los portales especializados para tomar sus decisiones finales.
Así lo refleja el informe ‘Contexto, incertidumbre e IA en el sector turístico. Escenario de los viajes 2026’, elaborado por Ávoris Travel Insights, que analiza la relación entre los viajeros españoles y las nuevas herramientas de inteligencia artificial. El estudio concluye que la IA ya se ha consolidado como un complemento relevante dentro del proceso de viaje, aunque todavía está lejos de sustituir el valor que aporta el asesoramiento humano y la experiencia profesional.
El análisis confirma, además, que la digitalización del viaje es una realidad plenamente asentada. Más de siete de cada 10 viajeros utilizan de forma habitual herramientas digitales para organizar sus desplazamientos, recurriendo a buscadores, comparadores de precios, aplicaciones móviles o plataformas de reserva. En este ecosistema digital, la IA comienza a ocupar un espacio propio. Actualmente, el 24% de los viajeros afirma utilizar herramientas basadas en IA para gestionar o planificar sus viajes, mientras que el 32,7% reconoce haber empleado este tipo de tecnologías en alguna fase relacionada con su experiencia turística.
Entre las soluciones más utilizadas destacan claramente los asistentes conversacionales como ChatGPT, Gemini, Copilot o Perplexity, que concentran más del 80% de las experiencias declaradas por los usuarios. El informe señala que los viajeros valoran especialmente la posibilidad de mantener conversaciones, plantear preguntas complejas y recibir respuestas adaptadas a sus preferencias personales. Este comportamiento refleja una evolución significativa respecto a los modelos tradicionales de búsqueda, ya que cada vez más usuarios describen sus intereses y necesidades para obtener recomendaciones personalizadas en lugar de limitarse a introducir palabras clave.
Fase previa
La planificación del viaje se ha convertido en el ámbito donde la inteligencia artificial muestra una mayor utilidad. Más del 83% de quienes utilizan estas herramientas lo hacen para obtener información sobre destinos, diseñar itinerarios o resolver dudas previas al viaje. También destacan funciones relacionadas con la búsqueda de inspiración, la comparación de opciones y la recomendación de actividades. Para muchos usuarios, la IA actúa como una especie de asistente digital que simplifica la toma de decisiones y permite ahorrar tiempo durante la organización de las vacaciones.
La valoración general de la experiencia es positiva. Los usuarios otorgan una puntuación media de 7,4 sobre 10 a las herramientas de inteligencia artificial aplicadas al turismo. Entre los aspectos más apreciados figuran la rapidez de respuesta, la capacidad para sintetizar grandes volúmenes de información y la utilidad de las recomendaciones generadas. No obstante, persisten ciertas reservas relacionadas con la fiabilidad y actualización de los datos. De hecho, el 86 % de los viajeros que utilizan IA contrastan posteriormente la información obtenida con otras fuentes, como comparadores, plataformas de reserva, blogs especializados o foros de viajeros.
A pesar de estas precauciones, la influencia de la inteligencia artificial sobre las decisiones de viaje es cada vez más significativa. Más de siete de cada 10 usuarios reconocen que las recomendaciones obtenidas han influido de forma importante en alguna decisión relacionada con sus desplazamientos. Su impacto es especialmente relevante en la elaboración de itinerarios, la elección de actividades y experiencias, o la selección de restaurantes. Sin embargo, la IA parece tener una capacidad más limitada para determinar el destino final del viaje, un aspecto donde continúan pesando factores emocionales, personales y de confianza.
Uno de los hallazgos más destacados del informe es la percepción que los viajeros mantienen sobre el papel de las agencias de viajes. Lejos de considerar que la inteligencia artificial provocará su desaparición, la mayoría de los encuestados cree que ambas realidades convivirán de forma complementaria. Cerca de la mitad considera que la IA reforzará el trabajo de las agencias, mientras que un tercio estima que sustituirá algunas funciones concretas sin eliminar la necesidad de asesoramiento profesional. Cuando se pregunta directamente por las fuentes que generan mayor confianza para organizar un viaje, las agencias siguen situándose entre las opciones mejor valoradas, muy por encima de las herramientas de inteligencia artificial.
El informe concluye que el futuro del turismo apunta hacia un modelo híbrido en el que tecnología y factor humano convivirán de manera complementaria. La inteligencia artificial continuará ganando protagonismo gracias a su capacidad para agilizar procesos, personalizar recomendaciones y simplificar la planificación. Sin embargo, la confianza, el criterio profesional y la capacidad de adaptación seguirán siendo atributos diferenciadores del asesoramiento humano. En este contexto, la cuestión ya no es si la inteligencia artificial formará parte del viaje, sino cómo evolucionará su papel dentro de una industria en la que la experiencia y la confianza continúan siendo elementos fundamentales