Según el comunicado, durante este plazo, aceptaron la oferta titulares de un total de 816.940 participaciones preferentes, lo que representa un 76,431 % del total de participaciones al que se dirigía la oferta.
Como consecuencia de ello, se han emitido 816.940 bonos simples de 93,50 euros de importe nominal unitario, representando esta emisión de bonos simples un importe total de 76.383.890 euros. La pasada semana se ha procedido a la suscripción y desembolso de los mencionados bonos simples, adquiriendo Meliá Hotels International S.A. las mencionadas participaciones preferentes.
El éxito de esta experiencia de canje, "la primera realizada en España por un corporate cotizado con exposición y relevancia internacional, muestra el reconocimiento del mercado al planteamiento financiero en que se basaba la oferta, equilibrado y destinado a satisfacer a ambas partes – inversor y emisor-", afirman desde Meliá. La compañía recuerda que esta operación ha permitido a los aceptantes intercambiar sus participaciones preferentes perpetuas de Sol Meliá Ltd. a un precio total de 94,5% (incluyendo el dividendo corrido acumulado desde el último pago trimestral) lo que implica una prima considerable sobre la cotización anterior al anuncio del canje, y recibir a cambio un bono senior de Meliá Hotels International a una rentabilidad trimestral del 7,8% (TAE 8%) con un vencimiento cierto a tres años y nueve meses, y de alta exigibilidad crediticia.
Desde la perspectiva de Meliá, la operación le permitirá rebajar los costes financieros asociados a las preferentes, y ajustarlos a un coste más adecuado para la creación de valor para sus accionistas, mejorar sus ratios y asegurar el cumplimiento de covenants. Para llevar esta operación a buen término, Meliá actuó con el asesoramiento de Natixis, como lead manager, y de Bankinter como entidad agente.
Solución óptima
Como explica Gabriel Escarrer, vicepresidente y consejero delegado de Meliá Hotels International, "en un entorno de mercado tan complejo, teníamos la doble responsabilidad de ofrecer a los titulares de Preferentes una alternativa retributiva satisfactoria, ‘amigable’ para el inversor y sin incertidumbre, sin afectar a nuestros compromisos crediticios ni perjudicar nuestra solvencia futura. La solución ofertada era óptima y así lo han entendido los inversores".










