Estados Unidos se consolida como uno de los principales motores
España afronta la temporada de verano de 2026 con perspectivas favorables en la demanda internacional, aunque en un contexto marcado por la prudencia del consumidor europeo, la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento de los costes de viaje. Así lo reflejan los informes de tendencias elaborados por Turespaña, que apuntan a un crecimiento sostenido, pero más moderado, y a una evolución hacia un modelo turístico de mayor valor.
Entre las principales dinámicas destaca una mayor sensibilidad al precio en los mercados tradicionales europeos. Los viajeros optan por estancias más cortas, reservas anticipadas o alternativas más económicas, mientras que la inestabilidad internacional refuerza la preferencia por destinos percibidos como seguros, donde España mantiene una posición consolidada. A ello se suma una conectividad aérea que, en muchos casos, alcanza máximos históricos, así como una oferta turística diversificada que permite sostener el atractivo del destino frente a la competencia de países como Grecia, Turquía o Marruecos.
Los principales mercados emisores europeos presentan una demanda estable, aunque con un comportamiento más prudente. Reino Unido continúa siendo el principal emisor y mantiene a España como destino preferente, aunque con presión sobre el gasto. Alemania y Francia reflejan un consumidor condicionado por el contexto económico y el aumento de los costes de transporte.
Otros mercados como Italia, Países Bajos, Bélgica o Portugal muestran una evolución positiva, aunque con crecimientos más contenidos. Por su parte, los países nórdicos y centroeuropeos mantienen una demanda estable, con España posicionada como destino seguro. Destaca especialmente Polonia, que experimenta un fuerte crecimiento impulsado por la mejora económica y el aumento de conexiones aéreas.
Mercados de alto valor: impulso al gasto y a la calidad
Frente a la moderación europea, ganan protagonismo mercados de largo radio con mayor capacidad de gasto y menor sensibilidad al precio. Estados Unidos se consolida como uno de los principales motores, con niveles récord de gasto, fuerte conectividad y un perfil de viajero interesado en experiencias culturales, gastronómicas y menos masificadas.
A este dinamismo se suman mercados como Suiza, con un viajero premium y alta estabilidad incluso en contextos inciertos; Canadá, que avanza en la diversificación de destinos; y Brasil, donde crece el interés por Europa entre las clases medias y altas. También destaca China, cuya recuperación progresiva del turismo internacional y el aumento de la conectividad apuntan a un elevado potencial a medio plazo.
Estos mercados no solo contribuyen al incremento del gasto turístico, sino que también favorecen la desestacionalización y la diversificación de la demanda, tanto geográfica como en tipologías de producto. En conjunto, refuerzan la transición del modelo turístico español hacia una propuesta más sostenible desde el punto de vista económico, basada en la calidad y el valor añadido.