La experiencia de cliente se ha convertido en un elemento clave de competitividad
El turismo internacional se consolida como uno de los principales motores de transformación para las empresas españolas. Según el último informe ‘Amex European Business Barometer’, el 76% de las compañías en España prevé que el gasto de los visitantes extranjeros tendrá un impacto positivo en su actividad durante los próximos 12 meses.
El estudio, elaborado a partir de una encuesta a 2.500 responsables de empresas B2C en cinco mercados europeos, refleja cómo la demanda internacional está condicionando cada vez más las prioridades empresariales, especialmente en ámbitos relacionados con la experiencia digital, los sistemas de pago y la atención al cliente.
Las compañías españolas están adaptando sus servicios para responder a las expectativas de una clientela más global, apostando por experiencias más accesibles, cómodas y personalizadas. Entre las principales medidas destacan la mejora de las plataformas digitales, la ampliación de la aceptación de métodos de pago internacionales y el refuerzo de la atención a clientes extranjeros.
El informe revela además que cerca del 30% de las empresas españolas tiene previsto invertir específicamente en atraer turistas y clientes internacionales, lo que evidencia una estrategia cada vez más orientada a captar y fidelizar esta demanda más allá del componente estacional del turismo.
Experiencia de cliente
Julia López, vicepresidenta y directora general del área de Establecimientos de American Express para Europa continental, señala que la experiencia de cliente se ha convertido en un elemento clave de competitividad. En este contexto, aspectos como la experiencia de pago, la capacidad de atención internacional y el uso de la tecnología se posicionan como factores diferenciales para generar confianza y crecimiento.
El estudio concluye que el turismo internacional forma parte de una transformación más amplia en la relación entre empresas y consumidores, donde la digitalización, la internacionalización y la mejora de la experiencia de usuario se consolidan como prioridades estratégicas para las compañías españolas.