TRIBUNA DE OPINIÓN
ÁLVARO DE SIMÓN NIHANT | SALES MANAGER DE SABRE ESPAÑA Y PORTUGAL
Durante 2026 la IA agéntica tendrá un crecimiento exponencial. Hoy lo hace entre un 35% y un 46% anual y el 52% de ejecutivos ya reporta agentes en producción. Pero para que esto sea sostenido en el tiempo, en Sabre sabemos que, para que los viajeros confíen en la IA agéntica y pulsen el botón “reservar”, son necesarias la transparencia, la gobernanza y datos íntegros para hacer posible que de la inspiración se pase a la compra, aumentando la competitividad frente a otros mercados.
¿Por qué el comercio electrónico funciona tan bien dentro de las RR. SS. para muchas categorías de consumo? Porque la compra es visual, rápida y muy influida por el propio proceso. Un jersey que te detiene el scroll puede convertirse en una venta con un solo gesto, cerrando un circuito de gratificación instantánea.
Con los viajes, ese circuito se rompe, porque no se puede comprar inmediatamente tras la inspiración. El tener que coordinar vuelos, hotel y condiciones, a veces para un grupo entero, lo hace todo más lento y accidentado. Por eso, las redes sociales inspiran, pero convierten poco. Aunque cerca del 60% de los viajeros dice sentirse cómodo reservando a través de redes sociales, Sabre estima que la conversión sigue por debajo del 10%.
La inteligencia artificial generativa cambia el modo en que los viajeros se inspiran porque permite hablarle a la tecnología como hablamos entre personas. Un modelo de lenguaje interpreta la petición, capta intención y contexto y devuelve respuestas útiles en segundos, sin obligar al viajero a traducir su deseo a filtros rígidos. Por eso, una frase como “planéame un fin de semana largo en Lisboa con buena comida, hoteles boutique y una excursión a Sintra” concentra matices que antes exigían 15 pestañas, cuatro apps y una llamada.
Pero, mientras la IA generativa sugiere, la IA agéntica puede actuar. Toma un objetivo, lo divide en pasos y orquesta tareas de principio a fin dentro del mismo chat, reduciendo la fricción entre “lo deseo” y “resérvalo”. Lo importante no es que el viajero hable más, sino que el viaje no salga de la conversación justo cuando se vuelve difícil por tener que concretar.
En viajes, para que la IA agéntica pueda tomar “acción” en la compra, se necesita un puente entre la conversación y los sistemas que gobiernan el viaje. Los servidores MCP (Model Context Protocol) son la clave, porque funcionan como un traductor que permite que la IA generativa entienda el lenguaje complejo de la tecnología de viajes y pueda ejecutar pasos de forma consistente, apoyándose en APIs (puertas digitales que permiten que un sistema se comunique con otro de forma estandarizada para pedir datos o ejecutar acciones como consultar disponibilidad), preparadas para agentes en lugar de integraciones artesanales distintas en cada canal.
Esa continuidad sostiene el impulso. Cuando el proceso no obliga a abrir pestañas, repetir datos o reiniciar decisiones, la experiencia se vuelve más fluida. Y la inmediatez de pasar de un itinerario coherente nacido en una conversación casual a una compra en la misma conversación, que además puede retomarse para atención poscompra, es lo que convierte una decisión que pudo haber sido compleja en una decisión simple.
En EE. UU. tres cuartas partes de los viajeros dicen que la IA generativa mejora la planificación frente a la búsqueda tradicional y uno de cada cuatro se sentiría cómodo dejando que la IA complete la reserva. También se observa un salto del 50% en planificación asistida por IA frente al verano de 2024.
La IA agéntica permite al agente de viajes tener un batallón de “clones”, ofreciendo la misma simplicidad y calidad de servicio que su experiencia humana le permite, y cuando su “equipo digital” necesite su apoyo, tocará a su puerta para preguntarle cuestiones específicas o para cerrar la decisión final para su cliente.











