Las instalaciones ubicadas en Playa Manzanillo, a 240 kilómetros de la capital, San José, tienen una capacidad de 600 habitaciones y ya habían recibido sanciones del Ministerio de Salud de Costa Rica tras haberse detectado "vertidos de aguas residuales en zonas públicas aledañas al hotel y un sistema de tratamiento de aguas inadecuado", según el comunicado de la Administración pública.
Según la agencia Associated Press, diputados de la zona han manifestado que el problema del establecimiento refleja "los efectos del crecimiento acelerado y sin control en la región". Para uno de los partidos de la oposición, Acción Ciudadana, "se necesita un enfoque de desarrollo integral, preocupándose por la sostenibilidad y la protección ambiental, más que por el ingreso de las inversiones", aseguran. El sector turístico del país recibió unas inversiones por valor de 600 millones de euros durante el pasado año.









