Una vez que se haya asegurado el ajuste fiscal en los países europeos cuya solvencia u ortodoxia presupuestaria ofrecen dudas a los mercados, es previsible el lanzamiento por parte de la Unión Europea de un plan de inversiones destinado a la recuperación del consumo y, por tanto, de las ventas de Alemania en sus mercados, como España. Este plan se financiaría en buena parte con una mayor emisión de moneda. Pero para ello, es esencial que la moneda sea solvente. Y esa es precisamente la gran rémora. La pérdida de credibilidad del euro impide (o dificulta) que la moneda única sea la palanca del plan de expansión necesario para dinamizar el consumo.

