El CCIB ha calculado, en colaboración con una consultoría especializada, su huella de carbono de 2009, por lo que pretende compensar estas emisiones mediante la adquisición de unidades con valor oficial bajo el Protocolo de Kioto. Estos créditos provienen del Proyecto de Cogeneración de Bagazo de Monte Rosa, Nicaragua, bajo los estándares de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
"El recinto muestra de esta manera el compromiso que, como empresa, realiza en la lucha contra el cambio climático", han asegurado los responsables del centro. El objetivo principal de esta iniciativa es incrementar la eficiencia energética de cogeneración para suministrar electricidad, sustituyendo la utilización del fuel-oil por bagazo (nombre con el que se denomina al residuo que queda de un material tras extraer su jugo) de caña de azúcar.
Esta medida "no sólo ayudará a mitigar el cambio climático, al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la actividad, sino también a incrementar la competitividad de la producción agrícola de la caña de azúcar en dicha zona del país centroamericano".
Emisiones de los eventos
El CCIB, además, ofrecerá a sus clientes la posibilidad de compensar las emisiones de cada evento que realicen en sus instalaciones, lo que "ratifica el compromiso medioambiental" de sus instalaciones, así como "una mayor calidad en el servicio", han subrayado desde el recinto. "Este año hemos decidido dar un paso más y ofrecer a las corporaciones este servicio de cálculo preliminar de las emisiones que producirá su evento, incluyendo propuestas para reducirlo y compensarlo mediante la participación en proyectos sostenibles a nivel internacional", ha afirmado el director general del CCIB, Marc Rodríguez.
Al respecto, la directora Comercial y de Marketing del CCIB, Carolina García Serra, ha puesto de manifiesto "el avance que, en política medioambiental, está liderando el recinto". Igualmente, ha destacado que el objetivo es "ayudar a los organizadores y empresas a concebir eventos neutros en carbono, en línea con la estrategia medioambiental del CCIB".
Esta iniciativa se suma a la que el CCIB protagonizó en octubre de 2008, al inaugurar una planta de transferencia temporal de residuos en el propio edificio, que clasifica los residuos en seis tipos, lo que incrementa la reducción del impacto medioambiental. "Contar con un espacio como el CCIB garantiza a nuestros clientes el cumplimiento de los criterios de sostenibilidad que acredita su certificación medioambiental ISO 14001 y próximamente la europea EMAS (reglamento comunitario de ecogestión y ecoauditoría)", ha agregado García.










