La recepción queda velada bajo la cubierta estrellada de yesería pintada
El salón-comedor arropa almuerzos y cenas sus con regias columnas que aparentan estar hechas de mármol verde, con capiteles octogonales. Y los muros cortina se abren hacia el exterior por arcos acristalados, algunos de ellos coloreados. Todo el interior del Alhambra Palace es puro ornamento decorativo que embriaga los ojos con la belleza de estrechas columnas adosada a las paredes, con capiteles nazaríes, flores, pajaros y espejos enmarcados en las paredes laterales . Un cielo techado, con grandes estrellas de doce puntas, acompaña con un color añejo; y en todos ellos, lámparas de cobre dorado, a modo de quinqués.
Si se mira con detenimiento las estancias principales se observa que Granada está a los pies del hotel y la Alhambra en su cabeza. Una cruz griega es su planta y salitas laterales, a modo de capillas, es el Salón de los Reyes y la zona del bar. Y los brazos del crucero son pasillos por los que el hotel se esparce hasta que una pequeña escalera se adentra en su corazón. Y una majestuosa terraza panorámica es el mejor palco desde el que admirar la capital nazarí en todo su esplendor.