La nueva oferta plantea un precio de 7,15 libras por acción
El consejo de administración de EasyJet ha anunciado un principio de acuerdo con el fondo estadounidense Apollo Global Management tras recibir una nueva oferta de adquisición valorada en 5.700 millones de libras (6.688 millones de euros), una propuesta que supera la presentada anteriormente por Castlelake y que, según la compañía, estaría en condiciones de recomendar a sus accionistas.
La nueva oferta plantea un precio de 7,15 libras por acción, por encima de las 6,90 libras por título ofrecidas por Castlelake, cuya propuesta, valorada en 5.500 millones de libras (6.453 millones de euros), había sido aceptada previamente para continuar con las negociaciones.
El consejo de administración ha señalado que las condiciones financieras presentadas por Apollo alcanzan un nivel que permitiría respaldar la operación ante los accionistas. La firma estadounidense prevé financiar íntegramente la adquisición mediante una combinación de capital comprometido y financiación a través de deuda.
Apollo considera que la operación permitiría acelerar la estrategia de crecimiento de EasyJet al dotar a la compañía de mayor capacidad de inversión y de un horizonte de planificación empresarial a largo plazo propio de una empresa de capital privado. El fondo sostiene que ese entorno favorecería el desarrollo de las ambiciones operativas y comerciales de la aerolínea.
Negociaciones con Castlelake
La entrada de Apollo en el proceso se produce después de varias semanas de negociaciones entre easyJet y Castlelake, que había ido incrementando progresivamente su oferta para mantener abiertas las conversaciones. No obstante, Castlelake conserva una posible ventaja al haber obtenido acceso a la información financiera de la compañía durante la fase de due diligence tras la aceptación inicial de su propuesta.
Tanto Apollo como Castlelake deberán, en cualquier caso, adaptarse a la normativa británica y europea sobre propiedad y control de las aerolíneas, que exige que la mayoría del capital y el control efectivo permanezcan en manos de ciudadanos europeos. Esta circunstancia obliga a ambos fondos estadounidenses a buscar un socio que permita cumplir los requisitos regulatorios.