Castilla Termal ha reforzado su apuesta por el producto local y de proximidad dentro de su propuesta gastronómica, un modelo que actualmente representa más de la mitad de su oferta de alimentos y bebidas y que forma parte de la estrategia de sostenibilidad y desarrollo territorial de la cadena hotelera.
La compañía explica que prioriza proveedores situados en un radio inferior a 100 kilómetros siempre que la tipología del producto lo permite, con el objetivo de reducir desplazamientos, fomentar circuitos cortos de comercialización y contribuir a la economía circular en los destinos donde opera.
Desde la apertura de Castilla Termal Olmedo, el grupo ha mantenido una estrategia basada en la integración del producto local como elemento diferencial de la experiencia gastronómica y como herramienta de dinamización económica del entorno.
Según señaló Roberto García, presidente de la compañía, la gastronomía se concibe como “una extensión del territorio”, en una estrategia centrada en la proximidad, la sostenibilidad y la colaboración estable con productores locales.
La cadena trabaja con productores tradicionales de lechazo en Castilla y León, además de obradores artesanales y proveedores locales de mantequilla, cabrito, repostería y vinos de proximidad. La compañía también impulsa proyectos propios en el ámbito enológico, como el vino Converso, desarrollado para acompañar la experiencia gastronómica de sus establecimientos.
Más claves
Esta apuesta se refleja tanto en las cartas de los restaurantes como en la oferta de desayunos, donde una parte significativa de los productos procede de proveedores locales adaptados a cada destino.
Además, Castilla Termal incorpora iniciativas vinculadas a la preservación de tradiciones rurales y biodiversidad. Entre ellas destaca la cría de gallinas de raza castellana, una variedad autóctona en peligro de extinción, integrada dentro de los espacios naturales de algunos de sus hoteles.
La compañía mantiene relaciones comerciales a largo plazo con productores estratégicos y aplica criterios de selección basados en la calidad del producto, la producción ecológica o artesanal, la singularidad, el respeto por la tradición gastronómica, la proximidad geográfica y la capacidad de suministro.
Con este modelo, Castilla Termal busca consolidar una propuesta gastronómica vinculada al territorio, orientada tanto a enriquecer la experiencia del huésped como a fortalecer el tejido económico local y promover prácticas de sostenibilidad y economía circular en el entorno rural.