Asimismo, ha subrayado que durante este "proceso de reorganización", las dos compañías aéreas continuarán operando con "completa normalidad", tal y como prevé la norma estadounidense. De este modo, las reservas de billetes, los programas de fidelización y la condición de miembro en la alianza Oneworld no se verán afectados, según han asegurado desde la empresa, mientras que los procesos legales en Estados Unidos no tendrán repercusiones fuera del territorio norteamericano.
"Ha sido una decisión difícil, pero es un paso necesario para que nuestras compañías aéreas sean más eficientes, competitivas y financieramente más fuertes", explica su nuevo presidente y consejero delegado, Thomas W. Horton, que sustituye a Gerard Arpey. Horton, que ha destacado que este "desafío" colocará a AMR en una mejor posición a largo plazo, ha incluido la reducción de "costes laborales" entre las reformas necesarias para fortalecer la estructura financiera de la aerolínea.
Asimismo, AMR recuerda que American Airlines es la única línea aérea estadounidense que no se había acogido aún al capítulo 11 de bancarrota en la última década, pero que se ha visto forzada a ello "por la incertidumbre e inestabilidad económica actual y por el precio creciente del combustible". No obstante, a pesar de que no ha declarado beneficios anuales desde 2007 y su deuda asciende a 9.020 millones de euros, cuenta con aproximadamente 3.075 millones en efectivo no restringido e inversiones a corto plazo, "destinados a asegurar el cobro de vendedores, proveedores y otros socios comerciales".










