España se encuentra en una posición relativamente favorable
La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) ha avanzado sus previsiones para la temporada de verano de 2026, con una programación de asientos entre abril y octubre que será un 5,7% superior a la del mismo periodo del año anterior. Este incremento refleja una evolución positiva de la demanda, aunque el sector mantiene una estrategia prudente ante el contexto económico y geopolítico actual.
En lo que va de año, el tráfico aéreo también muestra una tendencia al alza, con 65,6 millones de pasajeros acumulados, lo que supone un crecimiento del 3,2% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.
El presidente de ALA, Javier Gándara, ha señalado que el sector encara la temporada estival “con optimismo”, aunque ha subrayado la necesidad de actuar con cautela ante factores como el encarecimiento del queroseno y la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio. En este sentido, ha recomendado a los viajeros anticipar la compra de billetes para beneficiarse de mejores condiciones.
Uno de los principales retos para las aerolíneas es el incremento del precio del combustible, que se ha duplicado respecto a los niveles previos al conflicto en Oriente Medio. Dado que el combustible representa alrededor del 30% de los costes operativos de las compañías, esta situación está generando una elevada volatilidad en los costes, aunque algunas aerolíneas están amortiguando el impacto mediante contratos de cobertura.
A pesar de este escenario, desde ALA se apunta que España se encuentra en una posición relativamente favorable en términos de suministro. Solo el 11% del crudo importado procede de Oriente Medio y más del 80% del queroseno consumido en el país se produce en refinerías nacionales. No obstante, el sector advierte de posibles efectos indirectos en las conexiones internacionales si la situación se prolonga.
El papel estratégico del SAF
En paralelo, la industria insiste en la necesidad de impulsar el desarrollo de los combustibles sostenibles de aviación (SAF), considerados clave tanto para la descarbonización del transporte aéreo como para reforzar la independencia energética.
Actualmente, el SAF tiene un coste entre tres y seis veces superior al queroseno convencional, lo que hace necesario, según el sector, un marco de incentivos que facilite su producción y consumo. Desde ALA se destaca que España cuenta con condiciones favorables para liderar este ámbito en Europa, gracias a la disponibilidad de materias primas y su potencial en energías renovables.
Con todo, el sector aéreo afronta el verano de 2026 con previsiones de crecimiento moderado, condicionado por un entorno internacional complejo que marcará la evolución de la demanda y la rentabilidad de las operaciones.