Piden frenar la propuesta para mantener la aportación económica y social del sector
El Sector Turístico se levanta ante la propuesta legislativa que elevaría de ocho a 24 euros el recargo municipal a los pasajeros de crucero en tránsito en Barcelona. Tanto la Mesa del Turismo como el WTTC han expresado su preocupación por esta iniciativa, que supondría una carga total de hasta 30 euros por escala y un incremento acumulado del 500% en menos de dos años.
“Esta medida podría reducir seriamente la competitividad de Barcelona como uno de los principales puertos de cruceros del Mediterráneo, favoreciendo la desviación de itinerarios hacia otros destinos y generando un claro impacto negativo sobre la actividad económica, el empleo y la inversión vinculados al Sector”, ha alertado Carlos Garrido, presidente en funciones de la Mesa del Turismo de España.
El ‘lobby’ empresarial también recuerda que recientemente el Ayuntamiento de Barcelona y el Puerto de Barcelona han logrado acuerdos para gestionar de manera ordenada el crecimiento de la actividad crucerista, además de haber aprobado varios incrementos en la fiscalidad turística.
Asimismo, Garrido ha advertido del impacto negativo que tendría la medida: “Entendemos que un nuevo recargo de la tasa turística para los cruceristas sería una medida meramente recaudatoria que menguaría el atractivo del Puerto de Barcelona en el competitivo mercado de cruceros europeo, sin contar con el impacto negativo sobre la economía local”.
Bajo este contexto, la Asociación ha pedido el respaldo de las Administraciones Públicas para frenar la propuesta y preservar un marco regulatorio “estable, predecible y basado en datos objetivos”, que permita mantener la aportación económica y social del sector crucerista a Barcelona y Cataluña.
Aviso del sector internacional
El WTTC también ha expresado su preocupación, advirtiendo del posible debilitamiento de la competitividad del destino. Gloria Guevara, presidenta y directora ejecutiva del WTTC, ha señalado que “la propuesta de aumentar el impuesto turístico a los pasajeros de cruceros de corta estancia podría situar a Barcelona en una situación de desventaja competitiva en comparación con otros puertos del Mediterráneo».
De hecho, desde el organismo aseguran que la ciudad ya está experimentando un descenso generalizado de viajeros internacionales debido a las presiones económicas globales: “Las tendencias recientes apuntan a una disminución de la demanda, incluyendo un descenso del 3,3% en 2024 en el número de pasajeros de cruceros en tránsito, mientras que las modestas proyecciones de crecimiento del gasto internacional, de tan solo el 2,7% en 2025, sitúan a la ciudad por detrás de otros destinos europeos importantes”.
Por tanto, entienden que la introducción de nuevas barreras podría generar un efecto dominó “indeseado” en todo el ecosistema turístico, afectando a todos, desde los proveedores locales hasta las empresas de transporte.