El 44,9% del capital está abierto a inversores y hasta el 5% a los empleados
La privatización del 44,9% de TAP, por ahora propiedad del Estado portugués, sólo se llevará a cabo si los compradores garantizan la inversión en los aeropuertos lusos. Así lo ha asegurado Luís Montenegro, primer ministro del país, quien ha defendido que “el compromiso de la aerolínea con los aeropuertos de Oporto, Lisboa, Faro y las regiones autónomas es un requisito al que el Estado portugués no renunciará”.
El primer ministro ha sido tajante en esta condición: “No habrá privatización si no garantizamos que nuestros aeropuertos, incluido, naturalmente, el Aeropuerto Francisco Sá Carneiro, tendrán el potencial para la actividad de la empresa que merecen«.
Por tanto, IAG, Air France-KLM y Lufthansa, las compañías interesadas en la operación, deberán tener en cuenta a los centros aéreos portugueses a la hora de desarrollar y presentar sus propuestas si quieren tener opciones reales en el proceso.
Concretamente, antes del 2 de abril, los grupos deben presentar sus ofertas no vinculantes, en las que tienen que incluir sus planes industriales y estratégicos, sinergias y garantías de que TAP seguirá como operador aéreo en la UE, además de un componente financiero, como el precio ofrecido por las acciones y los mecanismos para su valoración futura (‘earn-outs’).
Proceso de reestructuración
En julio de 2025, el Gobierno luso comenzó este proceso para poner en venta hasta el 49,9% de la aerolínea, destinando un 44,9% del capital a inversores y hasta el 5% a los empleados.
El Estado portugués se hizo con la totalidad de la aerolínea al incrementar su participación para salvarla en 2021 tras los daños sufridos durante la pandemia.