Estados Unidos concentró más del 54 % de las pérdidas económicas globales
Las tormentas convectivas severas (SCS) han superado a los ciclones tropicales como el riesgo asegurado más costoso del siglo XXI, según el ‘Climate and Catastrophe Insight Report’ de Aon, que analiza cómo la creciente frecuencia e intensidad de estos fenómenos está modificando los patrones globales de pérdidas y subraya la necesidad de reforzar tanto la resiliencia física como la financiera.
Según el informe, las pérdidas económicas globales por desastres naturales ascendieron a 260.000 millones de dólares en 2025, la cifra más baja desde 2015. Sin embargo, las pérdidas aseguradas se mantuvieron en niveles elevados, alcanzando 127.000 millones de dólares y marcando el sexto año consecutivo por encima de los 100.000 millones. Esta divergencia refleja el impacto de eventos recurrentes de alta severidad, especialmente en Estados Unidos, y la persistencia de amplias brechas de protección en mercados emergentes.
Las tormentas convectivas severas generaron en 2025 un total de 61.000 millones de dólares en pérdidas aseguradas, el tercer registro anual más alto. En conjunto, se contabilizaron 49 eventos con pérdidas económicas superiores a 1.000 millones de dólares y 30 con pérdidas aseguradas por encima de esa cifra, muy por encima de los promedios históricos, lo que evidencia el efecto acumulativo de catástrofes medianas cada vez más frecuentes.
Estados Unidos concentró más del 54 % de las pérdidas económicas globales y el 81 % de las pérdidas aseguradas del sector, con 103.000 millones de dólares. Los incendios forestales en California, incluidos los de Palisades y Eaton, fueron los eventos más costosos del año, con 58.000 millones en pérdidas económicas y 41.000 millones asegurados. En el conjunto de América, el huracán Melissa destacó por su impacto en el Caribe, mientras que Sudamérica sufrió importantes daños por sequía e inundaciones.
Más regiones
En la región EMEA, las pérdidas económicas se situaron por debajo de los promedios a largo plazo, aunque las SCS fueron el riesgo más costoso, junto a sequías, olas de calor e incendios en el sur de Europa. En la parte ibérica, 2025 fue un año relativamente benigno en términos asegurados, con eventos de baja severidad; no obstante, la sequía y los incendios forestales provocaron pérdidas económicas estimadas en 1.800 millones de dólares sin un impacto relevante para el sector asegurador.
En Asia-Pacífico, el terremoto de Myanmar fue el evento más letal tras las olas de calor, con 15.700 millones de dólares en pérdidas económicas. Las inundaciones en China y los ciclones en el sur y sudeste asiático también generaron daños significativos, mientras que Australia registró dos eventos con pérdidas aseguradas superiores a los 1.000 millones de dólares.
El informe destaca además la creciente relevancia de la transferencia alternativa de riesgo, como los seguros paramétricos y los bonos catastróficos, que permiten liberar liquidez de forma automática cuando se cumplen determinadas condiciones. Estos mecanismos, junto con inversiones en infraestructuras resilientes, mejores sistemas de previsión y análisis predictivo, son considerados claves para reducir las brechas de protección y fortalecer la resiliencia ante un clima cada vez más volátil.






