La solución planteada va de la mano de su arquitecto Norman Foster debido a la singularidad arquitectónica del edificio, han señalado desde el palacio de congresos, explicando que se basa en la construcción de un edificio independiente de dos plantas, compuesto por espacios multifuncionales y flexibles convertibles. Éste contará con salas plenarias para reuniones de hasta 2.500 personas así como con 20 salas de reunión paralelas de diferentes capacidades, pudiendo funcionar también como espacios diáfanos, según las exigencias del evento.
Impacto económico con la ampliación
Teniendo en cuenta la actividad del edificio actual, se podrían alcanzar las 150.000 pernoctaciones cada año, generando un impacto directo e indirecto de aproximadamente 100 millones de euros anuales, "lo cual contribuiría notablemente al desarrollo económico y social del entorno, como hasta ahora venía haciendo el actual edificio", han destacado desde el recinto. "Repercutiendo, asimismo, de forma considerable en la generación del empleo desde dos puntos de vista, por una parte el turístico y vinculado a la actividad congresual y por otra, el vinculado a la propia construcción de la nueva infraestructura".
En cuanto a la inversión inicial, está prevista que alcance los 24 millones de euros y se financiará con cargo a la cuenta de resultados del palacio de congresos, el cual cuenta actualmente con una cartera de eventos futura "que le proporcionará un resultado neto positivo permitiendo la autofinanciación de edificio actual y el nuevo", según sus responsables. Siguiendo su función de modelo de referencia en sostenibilidad el nuevo edificio contará con un revestimiento de placas fotovoltaicas de última generación que aportarán en conjunto una superficie solar de unos 14.000 metros cuadrados, generando cerca de 600.000 KWH al año, lo que supondrá evitar la emisión de 456.000 kilogramos de CO2, para cuya absorción serían necesarios más de 100.000 árboles.










