Antes del final del año 2014, Inchydoney Partnership, el conglomerado irlandés propietario del hotel hasta la fecha, y el nuevo propietario ultimaron las negociaciones para la venta del activo. El cambio en la propiedad busca facilitar la estabilidad financiera, asegurar la continuidad fluida de la operación hotelera y aportar futuras oportunidades para ampliar los servicios ofertados a los clientes de Dolce.
Francisco José Jiménez, ha mostrado su satisfacción por este nuevo hito en la historia del hotel y ha manifestado que "tener un nuevo propietario del hotel, del tamaño y la experiencia de Oaktree, es una excelente noticia para nuestra capacidad de gestionar, operar y expandir el hotel".









