La euforia de la clase política y los medios de comunicación por la buena marcha del Turismo (del receptivo, no del emisor) exaspera cada día más a miles de profesionales en paro, y a empresarios del mercado emisor que sufren la grave contracción que ha deprimido la demanda de viajes y vacaciones de los españoles. La última edición de Fitur no ha logrado llenar los hoteles ni los restaurantes de Madrid, lo que no había ocurrido nunca. Los pasillos no se abarrotaron de visitantes profesionales ni siquiera el jueves, que es tradicionalmente el día fuerte. ¿Cuál es la razón? La falta de agentes de viajes que, desde el inicio de la crisis, afecta a nuestras ferias de Turismo.

