Por mucho que se esfuercen los distribuidores de combustible en tratar de explicar su comportamiento a la hora de poner precio al litro de gasóleo, las evidencias en su contra se acumulan. Por un lado, la CNMC asegura que sus márgenes crecieron durante el mes de diciembre, a pesar de que por entonces el precio en el surtidor estaba en clara línea descendente (por lo que podría haber sido más barato) y, por otro, el último repunte del petróleo, de 10 dólares en una semana, se ha hecho notar en el surtidor casi de manera inmediata, echando por tierra cualquier explicación sobre los "escasos márgenes de maniobra" de las petroleras, argumento que queda en nada ante datos tan irrefutables. La doble velocidad vuelve a escena.

