Royal Caribbean se ve salpicada —pese a ser absolutamente ajena al conflicto— por el enfrentamiento entre sus socios en España, que han aireado desde la amenaza de denuncia por desfalco hasta un intento chantaje (con exigencia millonaria), pasando por prácticas difamatorias que afectan al honor y rozan lo delictivo, desmentidas por las partes, que avergüenzan al Sector Turístico en España y preocupan a Royal Caribbean por como pueda afectar a su imagen, reputación y a la acción. La guerra sucia emprendida contra Wamos es causa de una lógica y creciente preocupación en Royal Caribbean, que en modo alguno desea ver salpicada su excelente reputación corporativa.

