No puede ser casualidad. El último y salvaje atentado contra los intereses turístico en Túnez coincide con el inicio de la temporada de verano. No hay duda de que el objetivo del Estado Islámico pasa por empobrecer y aislar a los países árabes más avanzados y abiertos del Mediterráneo para someterlos a sus dictados totalitarios. El objetivo es, por tanto, acabar con un sector que da empleo en Túnez a 400.000 personas y genera el 15% del PIB con 7.000 millones de euros, y alejar a 14 millones de turistas que visitan Egipto aportando 11.000 millones de euros en ingresos.

